Masterclass
Aprendé a poner límites sin culpa y a cuidarte de verdad — para poder seguir cuidando, sin llegar al desborde.
Lo que nadie te dice
Estás para tu familia, para tus pacientes, para tu amiga, para el vecino que necesita una mano. Siempre estás. Y siempre lo das todo.
Pero cuando te toca a vos, no queda tiempo. Ni energía. Ni permiso.
Y después llega esa frase que escuchaste tantas veces —y que quizá dijiste—: "todavía no llegué al límite". Cuando en realidad ya lo pasaste hace rato, y estás totalmente desbordada.
Por qué no lo podés cambiar
Dejarte para el final no es un defecto tuyo: es un patrón que aprendiste muy temprano, en la infancia. Por eso está tan instalado y por eso proponerte "cuidarte más" nunca alcanza.
Lo que solemos hacer para revertirlo son los premios consuelo: el chocolate cuando estás desbordada, la compra compulsiva de cosas que después no usás, la serie hasta cualquier hora, a veces algo más fuerte.
Y ahí está la trampa: alivian, pero no reparan. No van a la raíz. Necesitás cada vez más dosis, el alivio dura cada vez menos, y encima queda la culpa.
Estás confundiendo descanso con anestesia.
El autocuidado no es egoísmo. No se puede servir desde un recipiente vacío.
Eleanor Brown
Cuando das, das y das, te vaciás. De energía y de tus propios valores. Y desde el vacío el dar se vuelve resentimiento, frustración, enojo.
¿Y si aprendieras a cuidarte sin culpa?
Quién te acompaña
Soy psicóloga clínica desde 1987 y master trainer en Programación Neurolingüística. Hace casi 40 años que acompaño procesos de cambio, en sesiones individuales y en grupos.
Y aun siendo psicóloga, a mí también me costó poner límites. Tenía pacientes que me pedían sesiones extra, que me llamaban a cualquier hora, un fin de semana, angustiados. Y yo atendía. Siempre disponible. Terminaba agotada.
También cuidé familiares enfermos. Los atendí con todo el amor del mundo, pero me dejaba de lado. Y si buscaba un rato para mí, aparecía la culpa: "podría estar con ellos".
Hasta que entendí que necesitaba límites sanos. Aprender a decir que no. Y cuando empecé a cuidarme sin sentirme culpable, pasó algo que no esperaba: ayudé mejor. Recuperé tiempo y energía. Y lo pude sostener durante años, hasta hoy.
Antes de seguir…
Si asentiste con dos o tres, no estás rota ni sos egoísta: estás dentro de un patrón que se puede modificar. Justamente por eso creé El precio de dar siempre, con mucho cariño y con lo que aprendí en casi 40 años de consultorio y de mi propia experiencia. Te llevo paso a paso, sin exigencias, para que empieces a cuidarte sin dejar de hacer eso que para vos es tan importante: estar para los demás.
Y algo te adelanto: creo que te va a encantar.
La masterclass
Cinco lecciones breves en video, al punto, con herramientas de psicología y de Programación Neurolingüística.
No es teoría para tomar apuntes. Es para que reconozcas tu ciclo de agotamiento y empieces a cambiarlo desde la primera lección: cuidarte para poder cuidar mejor.
El contenido
Cinco lecciones breves en video. Las ves a tu ritmo, de a pedacitos, cuando puedas.
Incluido en tu compra
Si te sumás hoy, además recibís:
Porque la masterclass te da el mapa. Esta sesión te dice por dónde empezar vos.
Por qué ahora
Seguís dando desde el vacío, el desborde se vuelve normal, los premios consuelo piden cada vez más y la culpa no se va. El cuerpo, tarde o temprano, cobra.
En cinco lecciones breves entendés qué te pasa y por qué, y aprendés a poner un primer límite sin sentirte egoísta. Seguís cuidando a los tuyos, pero desde otro lugar. Y quizá escuches lo que yo escuché: "se te ve distinta, se te ve más presente".
Empezá hoy
¿Estás fuera de Argentina?
Pagar 37 USD Precio de lista 77 USD · PayPalEmpezá a ver la masterclass. Si sentís que no es para vos, me escribís dentro de los 15 días y te devuelvo lo que pagaste. Sin explicaciones incómodas.
Prefiero que decidas tranquila. El riesgo lo asumo yo.
Sí. Es para cualquier persona que esté en un rol de cuidado o de ayuda: con tu familia, con un enfermo, con tus hijos, con quien sea.
No. Empezamos de cero y vamos paso a paso.
Sí, está pensada justamente para eso: son cinco lecciones breves en video, las ves a tu ritmo y de a pedacitos.
Son 45 minutos por videollamada, individuales, y están incluidos en tu compra. Al inscribirte recibís cómo agendarla.
Tenés 15 días de garantía. Te devuelvo lo que pagaste.
Cuidar a tu mamá, a tus hijos, a tus pacientes, a esa persona que te necesita — pero sin perder tu eje. Sin perderte vos.
¿Desde el exterior? Pagar 37 USD por PayPal
Te acompaño con todo el cariño del mundo.